Un locro sin tocar y una Manaos sin probar: una libertaria haciéndose la popular
Dicen algunos historiadores que el locro está estrechamente asociado a la historia del país, especialmente al Norte argentino, donde existen distintas variedades elaboradas a base de maíz.
La popularización de esta comida creció entre los soldados de la época de las luchas por la independencia y se consolidó a principios del siglo XX con la llegada de los inmigrantes.
Mariano Carou, autor del ensayo Filosofía gourmet (Editorial Heterónimos), afirma que el locro es “típicamente andino y, de hecho, precolombino”, y sostiene que “comenzó a popularizarse después de las guerras de la Independencia, con los soldados que volvían del NOA. Y se afianzó durante el siglo XX, en particular después de la oleada inmigratoria del interior a la capital y con el afán por canonizar todo lo criollo”.
Este plato popular, apropiado por las masas y refugio de comida caliente en unidades básicas peronistas, siempre ocupó un lugar central en las mesas populares, como primo hermano del puchero y de la “olla podrida” que se consumía en España desde tiempos medievales.
Claro está que esta tradición no distingue ideologías, y este Día Patrio no fue la excepción. Los políticos lavan sus culpas participando de la misa o del Tedeum y luego concurren al lugar de la “foto” para compartir las imágenes en redes sociales.
Una de ellas fue la concejal libertaria María Florencia Defeo, quien se refirió al barrio El Futuro como su “territorio” y expresó que allí “compartimos un riquísimo locro patrio junto a las familias del barrio”.
La dirigente alineada con el presidemente Javier Milei también resaltó su participación en el Tedeum realizado en la Catedral, donde afirmó que “renovamos el compromiso de trabajar por el bien común y los valores republicanos que nos legaron los hombres y mujeres de 1810”.
Vale recordar que la declaración de independencia fue un acto soberano que rompió formalmente los vínculos de dependencia política con la monarquía española y renunció a “toda otra dominación extranjera”.
La edil, que suele presentar una extensa agenda de proyectos de resolución en cada sesión, mantiene amplias coincidencias con noticias recientes de medios locales y pocas simetrías con recorridas reales por los barrios.
Volviendo a la foto, puede observarse a una sonriente libertaria posando junto a un plato de locro sin tocar, con la cuchara limpia, el vaso vacío y una Manaos intacta.
Pensar si la concejal probó la gaseosa o comió el locro queda librado a la interpretación de cada lector, o si simplemente se trató de una puesta en escena “popular” para mostrarse en acción, como suelen hacer muchos dirigentes en una fecha tan importante.








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