Crecen las sospechas de un pacto subterráneo entre Garro y Alak para fracturar al PRO rumbo a 2027
La interna del PRO en La Plata atraviesa uno de sus momentos más delicados, aunque detrás de las recientes declaraciones y movimientos de concejales garristas como Darío Ganduglia y Lucas Lascours habría una estrategia política mucho más profunda: un supuesto acuerdo silencioso entre Julio Garro y Julio Alak para debilitar tanto al PRO como a La Libertad Avanza de cara a las elecciones de 2027.
Según distintas versiones que circulan en el ámbito político platense, la maniobra consistiría en abrir nuevos frentes electorales destinados a captar votos específicamente de los dos espacios opositores con mayor potencial competitivo frente al kirchnerismo.
En ese esquema, Ganduglia y Lascours serían apenas piezas de una construcción mayor impulsada desde sectores vinculados históricamente a Garro.
La hipótesis toma fuerza a partir de varios hechos políticos recientes. Por un lado, concejales ligados al ex PRO y actual bloque Propuesta Vecinal (PROve) comenzaron a acompañar proyectos enviados por la gestión de Alak al Concejo Deliberante, generando malestar interno y acusaciones de “traición” dentro del espacio amarillo.
Al mismo tiempo, dirigentes que durante años ocuparon bancas bajo el sello del PRO ahora impulsan la fragmentación partidaria y nuevos armados políticos.
Uno de esos espacios es “Propuesta Vecinal” (PROve), agrupación que actualmente se encuentra en proceso de reunir avales para convertirse oficialmente en partido político en la ciudad de La Plata para dividir la oposición y hacerle el caldo gordo al peronismo en La Plata.
Entre quienes trabajan en esa construcción aparece Miguel García, exdelegado de Los Hornos, encargado de recolectar firmas para formalizar el espacio.
La lectura que hacen algunos sectores opositores es que PROve tendría como principal objetivo dividir el voto opositor, restándole caudal tanto al PRO como a La Libertad Avanza para beneficiar indirectamente al oficialismo alakista local.
Las sospechas sobre el vínculo entre Garro y Alak no son nuevas. En la política platense siempre se recordó la cercanía histórica entre ambos dirigentes: Garro surgió políticamente bajo la estructura de Alak y distintos actores remarcan que nunca dejaron de mantener canales de diálogo.
Incluso circula nuevamente una vieja referencia política y personal: el ahijado de Alak sería un hijo de Garro, un dato que para muchos simboliza la relación de confianza que persiste entre ambos espacios.
En paralelo, otros sectores también habrían comenzado a acercarse al alakismo, como Daniel Lipovetzky (ex Mauricio Macri, ex Patricia Bullrich), quien —según fuentes políticas— se habría incorporado hace menos de un mes al entorno de Alak.
El radicalismo platense tampoco escaparía a esta reconfiguración. Tras la derrota de Pablo Nicoletti en la interna de la UCR local, sectores opositores sostienen que parte del radicalismo terminó siendo absorbido políticamente por el oficialismo municipal.
A Nicoletti le reprochan haber quedado sin representatividad luego de mantener distintos acuerdos con el intendente platense quien pagó toda la folletería del radicalismo en la elección del año pasado, pero el centenario partido no pudo mojar la masita en la capital bonaerense y no metieron ni legisladores ni concejales.
Mientras tanto, dentro del PRO crece la preocupación por una posible sangría interna que no solo implica fracturas políticas, sino también dirigentes y ediles que, según denuncian puertas adentro, “hace años calientan bancas” mientras terminan acompañando al alakismo.
La gran incógnita es si estos movimientos responden simplemente a reacomodamientos individuales o si efectivamente forman parte de una estrategia mayor para redibujar el mapa político platense antes de 2027.








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